deuda mala vs buena

Diferencias entre deuda buena y deuda mala (aprende a usarla de forma inteligente)

La deuda poder ser un aliado en tu camino hacia la libertad financiera o el peor de tus enemigos según cómo utilices esta poderosa herramienta. Esa es la diferencia entre deuda buena y deuda mala, dos conceptos que es imprescindible que conozcas.

Esa distinción entre un endeudamiento saludable y otro peligroso no tiene tanto que ver con las condiciones de los préstamos, sino con su finalidad. En otras palabras, para qué utilices esa deuda que piensas contraer.

deuda buena y deuda mala

¿Qué es la deuda buena?

El término de deuda buena no se refiere a las condiciones del préstamo, incluso un préstamo sin intereses puede ser deuda mala.

✅ La deuda buena define todos los préstamos que utilices para invertir en tu futuro financiero. Es decir, préstamos que destines para comprar activos o para financiar la formación que necesitas para progresar profesionalmente.

Precisamente por eso se llama deuda buena, porque es conveniente para tus intereses económicos y personales a largo plazo. En resumen, que te acerca a tus objetivos a vitales y a la ansiada libertad financiera.

– Ejemplos de deuda buena

Nada como algunos ejemplos para entender qué tipo de financiación se puede calificar como deuda buena.

Préstamos para formación y estudios

En España este tipo de financiación está enfocada en estudios de postgrado, es decir, másteres. Endeudarte para mejorar tu empleabilidad y progresar profesionalmente puede tener el mismo sentido que hacerlo para comprar un activo que te generará un rendimiento financiero.

A fin de cuentas, el trabajo sigue siendo la fuente de ingresos más asequible para la mayoría de las personas. Es más, por mucho que aquí te hable de emprender y de ingresos pasivos para aumentar tus ingresos, ese es un camino que no es para todo el mundo. Mejorar tu empleabilidad para cobrar más, sí.

Hipotecas

Una casa, incluso si es tu vivienda habitual, es un activo financiero. Por un lado, normalmente su valor se revalorizará con el tiempo y, por otro, puede generarte una renta ahora o en el futuro si la alquilas.

Y es que, no toda la deuda buena tiene por qué generar un flujo de caja positivo de manera inmediata. Igual ahora esa casa es tu vivienda habitual, pero con el tiempo puedes alquilarla, venderla y ganar dinero o monetizarla a través de otras fórmulas como la hipoteca inversa o la venta de la nuda propiedad, por ejemplo.

Si ya hablamos de comprar una casa para alquilar, estaríamos ante el prototipo de deuda buena.

Préstamos para inversiones

Una hipoteca para vivienda en alquiler es un ejemplo de préstamo para inversiones, pero hay otras alternativas. Un préstamo al tipo de interés adecuado para crear tu cartera de fondos es otra opción.

Un ejemplo es el préstamo para inversiones que lanzó MyInvestor en su momento y que ha ido actualizando. Ahora mismo puedes acceder a un crédito para invertir al 3,56% TAE si pignoras tu cartera indexada con el neobanco. Es decir, si utilizas esa cartera indexada en MyInvestor como garantía.

La ventaja de esta fórmula es que, el valor de esa cartera indexada seguirá aumentando con el tiempo y tú dispondrás de más capital para invertir.

¿Y cómo puedes saber ti te compensa este préstamo? La forma más simple es hacerte la siguiente pregunta: ¿serás capaz de obtener a corto y largo plazo un rendimiento superior al tipo de interés del préstamo? Si es así, puede que merezca la pena aprovechar esa palanca de deuda buena para hacer crecer tu patrimonio.

Préstamos para emprender

Por último, también entrarían dentro de la categoría de deuda buena los préstamos para emprender. De hecho, son el tipo de financiación que mayor potencial tiene para cambiarte la vida si todo va bien.

¿Qué es la deuda mala?

Frente a la deuda buena está la deuda mala. Un endeudamiento negativo es el que no se usa para aportarte valor, aumentar tus flujos de caja o incrementar tu patrimonio.

La mejor forma de definirlos es como préstamos al consumo y financiación para compras que no supongan un pasivo.

¿Y qué es exactamente un pasivo? Por contraposición a un activo, son todas las cosas que adquieres que no van a incrementar su valor ni ayudarte a generar una renta. Por ejemplo, una televisión, un móvil o las vacaciones de verano.

tipo de deudas

– Ejemplos de deuda mala

Esta deuda mala suele estar aparejada a ciertos productos de financiación como:

Tarjetas de crédito

En principio, se puede usar una tarjeta de crédito para adquirir un activo o financiar sus estudios. Sin embargo, típicamente se utilizan para financiar el consumo y gastos, no activos.

Además, a eso se une que las tarjetas que no paran de ofrecerte los bancos tienen intereses elevados y funcionan en modo revolving con una cuota mensual. Esta modalidad hace que se vaya generando una bola de deuda enorme antes de que te des cuenta.

Por supuesto, hay excepciones y una tarjeta de crédito con pago aplazado a 3 meses puede ser una buena herramienta de financiación. Un ejemplo de una buena tarjeta sería la tarjeta de Trade Republic, que ingresa un 1% de saveback en tu plan de inversión por tus gastos y te permite utilizar el redondeo en tus compras para invertir.

Prestamos rápidos

Por definición, los préstamos rápidos rara vez se utilizan para comprar activos porque la cuantía que financian es limitada. A esto se unen tipos de interés elevados en la mayoría de los casos.

Financiación sin intereses

El concepto de deuda no se limita a la deuda con intereses. Una deuda es cualquier obligación de pago a futuro. Para que lo entiendas mejor, cada vez que aplazas el pago de una compra, estás adquiriendo una deuda, tenga o no intereses.

A modo de ejemplo, esas ofertas de los supermercados de compra ahora y paga en 24 meses, también es una deuda mala.

Préstamos al consumo en general

Desde el préstamo para comprar el coche hasta la televisión, el móvil, las vacaciones e incluso financiar tu boda. Los préstamos al consumo son el arquetipo de deuda mala donde adquieres un pasivo en lugar de un activo.

Diferencia entre deuda buena y deuda mala

Ahora que ya tienes claros ambos conceptos ¿En qué se diferencia la deuda buena de la deuda mala?

Principalmente en que la deuda buena te ayudará a progresar en la vida, en cambio la deuda mala será solo un gasto más de los muchos que en los que incurrirás.

Una deuda positiva sumará un activo a tu patrimonio con el que tu situación financiera mejorará ahora y en el futuro. Eso nunca ocurrirá con la deuda mala.

A partir de ahí, ya se puede hablar de mejores y peores préstamos y fórmulas de financiación en función de sus condiciones. Por ejemplo, una tarjeta de crédito con un tipo del 20% nunca será una buena opción para financiarte, independientemente de que lo uses para adquirir deuda buena o mala.

¿Cómo gestionar la deuda de forma inteligente?

Al final, la deuda es una herramienta muy útil. Bien utilizada, será una palanca para acelerar hacia tus metas financieras. Por eso es tan importante aprender a utilizar la deuda de forma estratégica y con cabeza.

Un endeudamiento inteligente pasa por:

Evitar las deudas malas

Este sería el punto de partida y cuando antes lo entiendas mejor. La mejor estrategia para administrar tus deudas es evitar endeudarte para financiar gastos corrientes y comprar pasivos.

Aprovecha las opciones de financiación para adquirir activos o las herramientas para generar riqueza, como mejorar tu formación. Un ejemplo es la formación Fórmula Linvest.

A lo largo de 30 días y cuatro módulos de formación descubrirás cómo gestionar crear un sistema automático para gestionar tus finanzas, cómo crear una cartera de inversión adecuada para ti y cómo enfocar tu dinero para conseguir tus objetivos.

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Liquidar las deudas con tipos elevados

Si tienes alguna deuda con un tipo superior al 10%, liquidarla debería ser una de tus prioridades y ya ni hablamos si es una deuda de tarjeta de crédito al 25%.

Ese tipo de deudas y a esos tipos de interés es como tratar de correr con los cordones atados. Puedes hacerlo, pero irás mucho más lento y es fácil que te caigas. Si cuentas con deudas a tipos elevados, necesitas un plan para terminar con ellas.

Lo más sencillo es que listes todas tus deudas y dediques una parte de tus ahorros mensuales a acelerar su pago.

Controlar el nivel de endeudamiento

Da igual que adquieras una deuda buena si tu nivel de endeudamiento es demasiado alto. Incluso ese tipo de deudas pueden volverse en tu contra su tienes más deudas de las que puedes asumir.

Por eso mismo, es importante que controles tu nivel de endeudamiento para que no supere el 35% de tus ingresos.

Entender que la deuda es una palanca

La clave para usar la deuda de forma estratégica e inteligente es entender que se trata de una palanca. De ahí que a endeudarse para invertir se le denomine también apalancamiento.

– En este artículo te enseño cómo usar el apalancamiento financiero para invertir en vivienda como ejemplo:

Conclusión

Tener presente la diferencia entre deuda buena y deuda mala te ayudará a poner en perspectiva tus gastos y la forma en la que utilizas la financiación.

Solo con hacer eso, ya estarás por delante de la mayoría de personas y evitarás cometer uno de los errores más habituales con tu dinero: endeudarte hasta las cejas para pagar gastos y cosas que no te llevarán a ningún sitio.

A partir de ahí, puedes aprovechar la deuda con todo su potencial para avanzar más rápido hacia tus objetivos o, simplemente, evitar adquirir deuda mala. Si estás dentro de los primeros, mi formación es para ti.

– Complementar el conocimiento de este artículo con este otro sobre cómo maximizar tus ahorros, sanará muchísimo tus finanzas:


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